En Bolivia, la tensión social escala y se concentra en la Plaza Murillo, epicentro del poder político, donde se desarrollan enfrentamientos entre manifestantes y la policía.
Los trabajadores de la Asamblea Legislativa Plurinacional fueron evacuados ante el temor de que los manifestantes lleguen a La Paz y copen el palacio.
Evo Morales, desde su vacío político en el Chapare, ha manifestado su postura a través de tweets, denunciando una supuesta invasión del "imperio norteamericano" para apoderarse de los recursos naturales, como el litio, y acusando al gobierno de Rodrigo Paz y sus aliados de utilizar la mentira y el insulto como pretextos para invadir y saquear.
Las protestas, que se intensificaron tras el conflicto por la "nafta basura", que habría arruinado miles de autos, y la inflación, también señalan el incumplimiento de promesas por parte del actual presidente Rodrigo Paz, a quien acusan de privatizar empresas y gobernar mediante decretos, generando un profundo descontento social.