Se cuestiona la falta de planes y estrategias por parte de las autoridades del Partido de la Costa ante el avance del mar que amenaza con destruir propiedades.
A pesar de los esfuerzos por contener la erosión, la fuerza de la naturaleza parece imparable, con casas que han bajado más de un metro y construcciones que se vuelven inhabitables.
Se señala que el mar ha ganado terreno de forma irreversible, dejando a los residentes en riesgo de perderlo todo y sin alternativas claras.