Se analizó el impacto de la corrupción en la percepción pública y su relación con la economía. Se señaló que, si bien la corrupción puede pasar desapercibida cuando la economía marcha bien, la combinación de escándalos de corrupción y una percepción negativa de la economía resulta "letal" para cualquier gobierno.
Se destacó que el lema de "terminar con los privilegios de la casta" y la ética promovida por el gobierno generan altas expectativas. Sin embargo, cuando la gente percibe hechos de corrupción y, al mismo tiempo, no llega a fin de mes, la confianza en el gobierno se erosiona significativamente. Esto se reflejó en una caída de más de 10 puntos en la aprobación del gobierno en los últimos dos meses.
Se argumentó que la corrupción actúa como un "combustible" que agrava las preocupaciones existentes. La pérdida de confianza lleva a la gente a exigir resultados a corto plazo y a cuestionar el rumbo, especialmente cuando se combina con un ajuste económico que afecta a una gran parte de la población, con un 55% de personas endeudadas.