Se generó una polémica a nivel mundial por la imagen de la actriz Demi Moore, vista frágil y extremadamente delgada en una alfombra roja.
Expertos y medios de comunicación advierten sobre la necesidad de no glamorizar la delgadez extrema, ya que puede ser replicada por jóvenes y promover modelos anoréxicos.
La preocupación radica en que esta delgadez no se considera normal ni saludable, mostrando un cuerpo prácticamente sin masa muscular. Se insta a no normalizar estas figuras como un parámetro de salud o bienestar.