El exembajador argentino en la OEA, Juan Pablo Lole, analiza la situación en Bolivia, describiéndola como un retorno a la conflictividad social y política de hace 10 o 15 años. Señala que la crisis política actual, que afecta al gobierno de Rodrigo Paz, se debe a una fuerte oposición social, incluyendo al movimiento campesino que responde a Evo Morales y a las divisiones regionales.
Lole destaca las tensiones entre sectores indigenistas y no indigenistas, así como la importancia geográfica de La Paz, cuya situación de bloqueo genera un enorme caos. También menciona la especulación en torno a este caos, aludiendo a la existencia de un mercado negro de diversos productos.