La crisis política en Bolivia se profundiza, con Evo Morales buscando capitalizar el descontento social y la exclusión de su partido en las últimas elecciones. La situación actual se describe como una "orfandad política".
Los sectores movilizados exigen el cumplimiento de las promesas de campaña de Rodrigo Paz, quien accedió a la presidencia con un 32% de los votos. La falta de confianza en las bases sociales y las internas de los partidos complican el panorama.