Tomás Fenati describe la crisis boliviana como de carácter económico, similar a la de 2001, con el país sin reservas, un tipo de cambio fijo insostenible y un déficit fiscal del 7%. A pesar de que un 50% de la población votó por un cambio de modelo, el presidente Rodrigo Paz enfrenta una fuerte oposición que exige su renuncia, a pesar de haber ganado con el 55% de los votos en segunda vuelta.
La situación se agrava con bloqueos que han dejado a La Paz prácticamente sitiada, y lamentablemente, dos personas han fallecido por falta de insumos médicos, lo que ha llevado a la necesidad de corredores humanitarios, asemejando la situación a una guerra. La retórica de la oposición se centra en la renuncia del gobierno y la protección de Evo Morales, quien se encuentra en rebeldía judicial.