La escasez de dólares en Bolivia agrava la crisis, afectando la importación de gasolina de mala calidad que daña los motores de los vehículos. El problema, heredado de un decreto de 2022, genera malestar entre transportistas y se suma al rechazo del gobierno al pedido de incremento salarial de la Central Obrera Boliviana.
El gobierno se comprometió a compensar los daños en motores, pero el proceso es lento. La situación económica, sumada a la falta de dólares y el desabastecimiento de combustible, alimenta el descontento social y la demanda de renuncia del presidente Rodrigo Paz por parte de sectores afines a Evo Morales.