En un café tradicional de Buenos Aires, varios mozos celebran décadas de servicio, algunos llegando a los 40 años. Los clientes los reconocen y destacan su memoria para recordar los pedidos de cada uno.
Uno de los mozos, Ricardo, lleva 40 años trabajando en el lugar y los clientes lo recuerdan con cariño, mencionando que se acuerda de los pedidos "solitos". El ambiente del café se describe como un lugar "mundano" y "tradicional", donde se congregan familias y amigos.