Se revela la alarmante cifra de 60,000 teléfonos celulares activos en las cárceles de la provincia de Buenos Aires, lo que evidencia un grave problema de seguridad y control penitenciario. Los narcos estarían manejando el negocio dentro de las prisiones, facilitando la comisión de delitos y la comunicación con el exterior.
La presencia de teléfonos móviles en las cárceles, sumada a casos de presos utilizando redes sociales como TikTok, demuestra la falta de control y la gravedad de la situación. Esto genera un ambiente propicio para la reincidencia delictiva y dificulta la reinserción social de los internos.