La psicoanalista Carmen reflexionó sobre el costo del saber en el psicoanálisis, citando a Lacan y Freud. Explicó que el psicoanálisis no es una experiencia intelectual simple, sino que requiere una molestia sintomática y un proceso de análisis para desentrañar las repeticiones que nos aquejan.
Aclaró que para ser psicoanalista es necesario haber pasado por un análisis propio y disfrutar del goce del saber, lo que implica una dedicación a la lectura y al estudio profundo, a menudo complejo.
Señaló que el psicoanálisis se diferencia de otras corrientes pedagógicas que buscan la simplicidad, ya que implica un trabajo arduo y personal para el analizante.