Se expresa profunda tristeza y preocupación por la situación de los hospitales universitarios, la ciencia y la educación pública, así como por la ley de financiamiento universitario. Se cuestiona cómo es posible que, a pesar de pagar impuestos, la gente suplique por atención médica y remedios.
Se compara la jubilación actual con la de la época de Norma Plath, señalando que no alcanza para vivir dignamente y que se está "matando a los viejos". Se critica la insuficiencia de los aumentos otorgados.