Se advierte sobre el fanatismo que rodea la situación en Bolivia y se considera la posibilidad de una guerra civil, lo que podría generar importantes problemas migratorios y desplazamiento masivo de personas en la frontera.
Se plantea la necesidad de que el gobierno boliviano pruebe su capacidad de reacción y resistencia ante un intento de desestabilización. Se menciona la facilidad para cruzar la frontera con Argentina, lo que agrava la situación en términos de control y seguridad.