Patricia contó que desde los 15 años sufría violencia familiar, insomnio, dolores de cabeza, ansiedad crónica y ataques de pánico que la llevaron a intentar matar a su marido con un cuchillo.
Medicamentos y tratamientos no funcionaron, afectando su trabajo y familia, hasta que su hermana la invitó a la Iglesia Universal donde escuchó la palabra del pastor y se liberó espiritualmente.
Los ataques desaparecieron de la noche a la mañana, mejoró su relación familiar, laboral y emocional gracias al Espíritu Santo, sintiéndose hoy completamente libre.