El crucero Ondius, salido de Ushuaia el 1 de abril con brote de hantavirus, registra tres muertos (dos neerlandeses en Santa Elena y Johannesburgo, uno a bordo) y un grave en Johannesburgo; un pasajero francés repatriado desde Tenerife presenta síntomas confirmados por el primer ministro Sébastien Lecornu, quien ordenó aislamiento para cinco franceses.
En Tenerife, autoridades españolas como tres ministros de Pedro Sánchez (Territorios, Sanidad, Interior) y el titular de la OMS supervisan el desembarco perfecto de pasajeros hacia aviones; mañana salen últimos vuelos a Australia y Holanda, con repostaje y desinfección del barco holandés, visto como foco de infección local.
Ratones descartados por inspección a bordo, ya que la cepa es humano a humano; Fernando Clavijo, presidente canario, temía roedores nadando 300 metros, pero todo descartado. Sánchez capitaliza políticamente el despliegue contra figuras como Donald Trump, con posible visita suya mañana.
En isla Tristán de Acuña (221 habitantes, más remota del mundo), pasajero del Ondius presenta síntomas respiratorios; Reino Unido envía médicos y militares en paracaídas con tanques de oxígeno, ante escasez en su hospital sin aeropuerto.