El crucero Ondius, afectado por un brote del hantavirus Andes altamente contagioso de humano a humano y originario de Chile y Argentina, provocó tres muertes entre pasajeros y tripulantes; partió desde Argentina con infectados y fondeó en Tenerife, Islas Canarias.
España lideró el megaoperativo de evacuación escalonada por nacionalidades: primero los pasajeros españoles hacia Madrid y hospital Gómez Ulla en aislamiento, seguidos por franceses; autobuses militares los trasladaron al aeropuerto bajo estrictas medidas sanitarias.
La Organización Mundial de la Salud clasificó a todos como contactos de alto riesgo, imponiendo cuarentena de siete días con pruebas PCR al bajar y al final; 30 tripulantes quedaron a bordo para llevar el buque a Países Bajos, mientras otros gobiernos gestionan repatriaciones.
El Papa León XIV agradeció públicamente en español al pueblo canario por la solidaridad humanitaria pese a riesgos, destacando la acogida al crucero; confirmó visita a Canarias en junio enfocada en migración y ayuda humanitaria, en medio de tensiones políticas locales por protocolos.