En Lisboa, el proyecto Radar une policía y ayuntamiento para visitar a 45.000 ancianos de 65 años en riesgo de soledad, en un tercio de la población mayor afectada por familias fragmentadas y envejecimiento.
Voluntarios como Felipe García y policía Pedro Castañeda recorren barrios como Marvila, escuchando y ofreciendo ayuda, en medio de medio millón de habitantes y millones de turistas que no alivian el aislamiento.