Ian Lucas relató que a los seis meses en México, cuatro tipos entraron a la casa de sus abuelos, los ataron, golpearon y robaron todo. Renunció a comprar su auto para invertir en mudar a su mamá, hermano y abuelos a un barrio seguro.
Sus abuelos quedaron traumados, su mamá vio a sus padres golpeados y Teo tenía miedo pidiendo que volviera. Ian tomó un vuelo, reorganizó todo y volvió a México sabiendo que estaban protegidos.
Su lugar en el mundo es con su familia, especialmente la casa de sus abuelos que lo conecta emocionalmente.