Ian Lucas reveló que su mamá renunció a sus sueños y a estudiar psicología para criarlo cuando quedó embarazada a los 20 años. Él vive con su mamá desde que sus padres se separaron y mantiene rutinas familiares como comer temprano.
Contó que cocinaba milanesa con puré para su hermano Teo, ocho años menor, usando verdeo para darle sabor y que no notara la rutina. Hoy Teo cocina para él a veces, aunque no tan bien.
La familia es su motor: ama a sus padres, hermano y abuelos, a quienes tiene tatuados. No le alcanza la vida para agradecer a su mamá, quien dejó todo por él.
Se considera maduro para su edad de 27 años y cree en Dios, aunque no va a la iglesia, confiando más en sus abuelos fallecidos en momentos difíciles.