En Argentina, el 6% de la población que integra la clase alta percibe en promedio 7900 dólares mensuales, una cifra mucho más baja que en países centrales como Estados Unidos, donde supera los 14.000 o 30.000 dólares, reveló Martín Eandi, director de la investigación de Moiger.
La clase media, históricamente el 91% en 2004, cayó al 74% en 2024 tras 15 años recesivos con crecimiento cero del PBI, pauperizándose y asemejándose a la clase baja superior en ingresos y consumo. Solo uno de cada tres de clase alta ahora se autodefine como tal, rompiendo el tabú previo de vergüenza por el éxito.
Este cambio cultural, impulsado por el discurso presidencial de Javier Milei que valora la riqueza generada lícitamente, permite a la clase alta desinhibirse: récord de ventas de autos de lujo, vuelos privados y marcas premium. Los jóvenes muestran éxitos en redes sin reparos.
El porcentaje de ricos se mantiene inmóvil en 5-6% históricamente, un factor negativo para la generación de riqueza y empleo. La pirámide social se modifica, con autopercepción aspiracional a clase media pese a realidades nominales inferiores.