El obrero despedido Javier López de la fábrica ceramista ILVA se suicidó tras 8 meses acampando sin cobrar indemnizaciones ni sueldos adeudados, en medio del cierre de la planta que dejó a 300 familias en la calle. Los trabajadores de FATE, que resisten 74 días de ocupación por el lockout ilegal de Madanes Quintanilla, denunciaron el caso como consecuencia directa del ajuste del gobierno de Javier Milei, donde el Ministerio de Trabajo permanece inactivo.
En un acalorado debate, Marcos Palazzo defendió la gestión oficial destacando caída de inflación, crecimiento del PBI al 4,4%, duplicación de la Tarjeta Alimentaria y AUH, y criticó la herencia peronista con salarios mínimos en 233 dólares, el puesto 17 en América Latina solo por encima de Cuba y Venezuela. Los trabajadores respondieron con datos alternativos de ATE-INDEC que exigen 2,4 millones de pesos para una familia tipo, y un fondo de lucha de 40 millones recaudados entre ellos para comida y medicamentos.
Se revelaron aumentos demoledores como 11% en colectivos bonaerenses, 5,4% en CABA, subte a 1.500 pesos ida y vuelta 3.000 diarios, y facturas de servicios que absorben gran parte del salario promedio de 1 millón. Encuestas muestran 64,5% desaprueba al gobierno, con corrupción al 50% como principal preocupación, seguido de desempleo al 40% e inflación al 36%.
Panelistas como Sebastián y Ariel de FATE exigieron respeto a la clase trabajadora, rechazando consejos de "levantarse temprano" y plataformas digitales, y pidieron paro general de la CGT. Insertos vox populi desde Retiro mostraron gente restringiendo gastos por precios altos en Buenos Aires, con ventas flojas en kioscos de la terminal.
Milei afirmó que "lo peor ya pasó", pero trabajadores lo desmienten con desindustrialización, precarización y estadísticas de mora al 11%, pluriempleo y caída metalúrgica al 10%.