Los bomberos de la Ciudad de Buenos Aires alertan sobre los peligros del monóxido de carbono, conocido como el asesino silencioso, ante la llegada del frío intenso con mínimas de 6 grados. En la oficina de investigaciones de explosiones e incendios, el teniente José Ríos explica cómo funcionan las estufas sin salida al exterior, las de tiro natural y las de cámara estanca, recomendando revisiones anuales por gasistas matriculados.
Se destacan riesgos en calefones, termotanques y cocinas usadas para calefaccionar, como colocar ladrillos sobre mecheros que provocan mala combustión y acumulación de gas tóxico. Los síntomas iniciales incluyen dolor de cabeza, decaimiento, falta de aire, vómitos y desmayos, que llevan a la muerte por somnolencia si no se ventila.
El monóxido es inodoro, incoloro e insípido, por lo que urge chequeos periódicos en todos los artefactos a gas para evitar intoxicaciones mortales en viviendas cerradas.