Marcelo Champredonde, especialista del INTA Bordenave, explicó que los sistemas pastoriles mantienen animales en pastoreo directo con dieta forrajera, aportando sustentabilidad ambiental, productividad de suelos y carnes ricas en ácidos grasos insaturados y vitaminas saludables.
Las ventajas incluyen diversidad biológica, durabilidad territorial y empleo rural, requiriendo conocimientos para manejar forrajes estacionales por categorías animales.
Limitantes son la demanda por carnes con grano (color, terneza), falta de genéticas adaptadas; oportunidades en consumidores jóvenes sensibles a ambiente y salud, comunicando vía redes y bocas de expendio.
Para productores implica lotes uniformes y engrasados pese a inviernos crudos; entrevista cortada en desafíos productivos.