Autorizaron bloqueadores de celulares en cárceles federales para impedir estafas, extorsiones y secuestros virtuales cometidos por detenidos con aparatos ilegales conocidos como camalotas.
El panel celebra la medida aunque tardía, ya que presos continúan delinquiendo desde penales por complicidad con penitenciarios; Pablo Lamasmorra destaca que en cárceles provinciales como Santa Fe ya funcionan inhibidores y que penales actúan como oficinas del crimen organizado.
Marcelo Kunz revela estadísticas: 43.000 celulares truchos en 2024, cerca de 48.000 denuncias por estafas virtuales; durante pandemia ingresaron teléfonos supuestamente temporales que quedaron. Expertos como Daniel Adler confirman el problema.
Los nuevos inhibidores son selectivos e inteligentes: anulan 2G a 5G, WiFi, detectan aparatos por pabellón sin afectar vecinos, regulados por ENACOM; Patricia Bullrich retiró versiones antiguas por interferencias externas.