Ministerio de Seguridad dispone la instalación de inhibidores de señal celular en penitenciarías federales para impedir que los presos usen teléfonos y coordinen crímenes.
La medida busca cortar las operaciones de organizaciones criminales desde las cárceles, como extorsiones de bandas como Los Monos. No abarca cárceles provinciales, pero se espera que varias provincias la imiten. Durante la pandemia se liberaron presos y se permitió celulares, pero no se revirtió esa situación.
El vocero presidencial Manuel Adorni anunció la iniciativa en un posteo en X, afirmando que un celular en manos de un preso es un arma. Recibió críticas en redes sociales. En cárceles de máxima seguridad como Marcos Paz y Ezeiza existen teléfonos monitoreados para comunicación familiar, pero se prohíbe acceso libre a redes sociales.
Panelistas destacan la necesidad de extender la medida a cárceles provinciales, donde la corrupción permite el ingreso de celulares usados para ciberdelitos y estafas como en Marketplace. Bandas narcos operan desde penales según investigaciones.