La carne de burro se agotó rápidamente en Trelew, Chubut, a 7500 pesos el kilo para todos los cortes como asado, lomo y picada, más barata que el asado vacuna a 25.000-28.000 pesos, en medio de la crisis económica que obliga a la gente a optar por alternativas como guanaco a 6500 pesos.
Silvina Cabrera explicó que surgió como prueba piloto para proteger ovejas de pumas en Punta Tombo, pero panelistas criticaron duramente como reflejo de miseria, pérdida de 10.000 empleos en petróleo de Comodoro Rivadavia y desorden general, rechazando justificaciones por pobreza y comparándolo con jubilados cartoneros.
Debate enfatizó diferencia entre elección cultural y obligación por bolsillo: no es tradición comer burro en Patagonia como chivito o guanaco, sino necesidad ante exportaciones premium de vaca; recordaron promoción de guanaco en gobierno de Macri con conflictos rurales similares.
Consumo de carne vacuna cayó a mínimos históricos; mensajes de público repiten vergüenza por "país de las vacas" recurriendo a burro, defendiendo costumbres regionales pero negando abastecer todo el país así.