Productores de la Patagonia lanzaron carne de burro a 7500 pesos el kilo en carnicerías locales, un precio accesible entre cerdo y pollo, que se agotó en tres días pese a una degustación prevista para varios días en una parrilla.
La carne cumple normas sanitarias según productores y Senasa, con cortes similares a vacuna roja, tierna y de sabor especial, incentivada por limitaciones para ganado en suelos patagónicos.
Un médico comparó nutricionalmente: la carne de burro ofrece proteínas de alto valor biológico, hierro y vitamina B12, pero es más magra con menos componentes vitales que la vacuna argentina creada a pasto, y cuestionó controles sanitarios estrictos para evitar enfermedades.