Marcela Baseni relata en vivo cómo la justicia de Santa Cruz, encabezada por la jueza Rosa González, le sacó a la fuerza a su hijo Milo de 8 años en Tandil para restituirlo a un padre violento que lo obliga a oler su propia orina como castigo, ignorando informes psicológicos y de violencia doméstica. El niño lloró cinco horas en comisaría negándose a irse, gritando "mamá no me sueltes", sin intervención de psicólogos ni asistentes sociales.
El padre, con pericia psicológica negativa y siete causas abiertas contra él por incumplir cuota alimentaria, viajó en camioneta 0 km a buscarlo con orden judicial. Ahora no responde mensajes ni permite contacto; oficina de niñez dice que tuvieron desperfecto mecánico en Caleta Olivia y llegarán sin horario fijo. No se presentó a escuchar al menor.
Marcela denuncia abandono total: la jueza ignoró violencia psicológica que Milo naturaliza para protegerla, incidentes como hacerle oler el boxer mojado, y alto riesgo de vinculación. Exige que el padre sea citado con fuerza pública para devolver al niño, que vivió toda su vida con ella.
El caso surge tras muerte de Ángel López, alertando sobre fallas judiciales en protección infantil. Marcela pide ayuda pública ante secreta María Barbosa y sistema que premia al progenitor abusivo.