En el caso de Ángel, la justicia de Comodoro Rivadavia ignoró avisos del jardín sobre su comportamiento alterado y lo entregó a su madre biológica y padrastro violento, pese a antecedentes.
El estudio socioambiental se hizo por teléfono sin visitas, mintiendo sobre condiciones de la casa precaria con agujeros en el techo y sin habitación para el niño. Los golpes, entre 22 y 24, fueron ocultados con gorro de Spiderman quemado después.
El padrastro tiene denuncias por violencia familiar y posible narcomenudeo; la madre reclamó al niño por plata de cuota alimentaria. Se critica a juez Pablo José Pérez y psicóloga Jennifer Leiva por no escuchar al niño.
Comparan con Lucio Dupuy: pese a ley homónima, funcionarios siguen en cargos sin sanciones, exigiendo responsabilidades.
El padre biológico Luis busca recuperar custodia y justicia total.