El padrino Misael relató que Luis avisó repetidamente a la entidad de protección infantil sobre el rechazo del nene a ir con la madre, y presenciaron agresiones leves de ella. Criticaron duramente el socioambiental por no inspeccionar la casa precaria de la madre, prejuiciosos contra Luis que vivía en condiciones dignas. "No fueron a la casa de esta asesina", denunciaron, y acusaron un sistema que desarraigó al niño de un hogar seguro sabiendo el peligro para su vida.
Ángel llegó al hospital con golpes fatales, pupilas fijas y dilatadas, recibiendo masajes cardíacos en vano. Misael contó su vínculo desde los meses del bebé, cómo lo bautizaron padrino y jugaba con sus hijos. Lamentó no poder explicarlo a sus niños y exigió justicia no solo para la madre y padrastro sino para psicólogos y funcionarios que fallaron y encubrieron el maltrato. Videos muestran al nene negándose a ir: "No quiero ir a la casa de Mariela".