Las llamadas "chicas del propofol" son anestesistas como Fini, Tati, Pini, Mechi y Delfi, amigas de la universidad y residencias médicas que compartían fiestas, viajes y salidas, según fotos en redes sociales antes del escándalo.
Un audio de una anestesióloga testigo detalla la organización: consumo recreativo excesivo en asados y citas, faltantes de drogas, conexión con la muerte dudosa del anestesista y esquema con Hernán. Implementaron antidoping como deportistas, con datos de fechas y certificados falsos para faltar controles.
La red involucra múltiples hospitales como el Hospital Español, robos sistemáticos y vínculos rotativos en residencias. La justicia investiga testimonios, renuncias y allanamientos, con la chica testigo anotando datos precisos por preocupación en el trabajo.
Este caso, originado en febrero, revela una estructura amplia con acusaciones mutuas y puertas que siguen abriéndose en la investigación.