Alejandro Salazar, anestesista de 50 años del Hospital Rivadavia y Hospital Gutiérrez de Niños, fue hallado muerto el 20 de febrero en un departamento de la calle Funcional al 4600 por sobredosis de propofol y fentanilo, con una vía en el pie derecho, envases hospitalarios y una bomba de infusión secuestrados en el lugar.
Investigan sustracción de estas drogas del Hospital Italiano por anestesiólogos como Hernán y Delfina, responsables de su custodia y ahora apartados del nosocomio; audios anónimos revelan fiestas con infusiones controladas de propofol y fentanilo a miles de dólares, monitoreo de sedación y ambú para apneas, además de uso de Tusi desde la facultad.
La hermana Julieta Salazar lo descubrió sin respuesta; no hay signos de violencia pero analizan si estuvo acompañado; los implicados declararon y se negaron, Hospital Italiano emitió comunicado confirmando medidas; expertos médicos enfatizan riesgos fuera del ámbito hospitalario y llaman a ayudar adictos.
Abigail Oliverio reportó desde el lugar hermetismo vecinal y detalles del hallazgo; audios narran circuito de consumo entre residentes como Fini y Tati; se investiga uso en fiestas electrónicas y asados, certificados médicos para evadir controles y posible fraude al Estado.
Doctor Tartaglione explicó que propofol seda y fentanilo alivia dolor, seguros en hospitales con bombas y ambú pero letales sin control; Asociación de Anestesiología admite acceso fácil pero pocos inmorales roban; caso impacta confianza en centros certificados como Italiano y Austral.