Ian Cabrera, el nene de 13 años asesinado en el tiroteo de la escuela en San Cristóbal, Santa Fe, fue despedido en un velorio con dolor, velas y pedidos de justicia de compañeros y comunidad, mientras otros ocho heridos se recuperan.
La defensora Mariana Oroño contó que el agresor de inicial G y 15 años está en institución privada en Santa Fe capital, con antecedentes de autolesiones y pensamientos suicidas, bajo tratamiento psicológico previo, padres separados con problemas (padre consumo, madre psiquiátrica), vivía con madre y abuelo cercano de quien pudo sacar la escopeta usada.
Niega bullying sistemático según el chico y padres, fue ataque indiscriminado contra la escuela no dirigido a nadie específico, es introvertido y no lo contó al psicólogo; defensa busca garantías y tratamiento adecuado bajo régimen penal juvenil anterior sin baja de imputabilidad.
El psiquiatra Juan Basen analizó desamparo emocional pese a ser buen alumno y deportista, falta de señales visibles, influencia redes violentas, fragilidad adulta y juventud acelerada en piso inestable, sin psicopatología definida aún.
Comunidad concernida por incomprensibilidad del acto premeditado en escuela nueva para la víctima.