El tirador de 15 años en la escuela de San Cristóbal, Santa Fe, que mató a Gino de 13 años e hirió a dos compañeros, admitió ante su abogada sentirse un "bicho raro" con pensamientos suicidas desde los 10-11 años, sin revelárselos completamente al terapeuta. Reconoció que el ataque no fue contra una persona puntual sino "contra todos", negando bullying por parte de compañeros según su relato y los abogados.
Los dos heridos siguen internados, uno con heridas en cuello y cara cerca del ojo, pasando noches de pesadillas y recibiendo calmantes; le quitaron celular y TV para evitar noticias. La Justicia imputará al menor pese a su inimputabilidad por edad, ya que la baja no está regulada, y pedirá medidas como curatela, cuidado de salud y prohibición de retorno a San Cristóbal para él y su familia, por riesgo a víctimas y él mismo.
La familia del tirador muestra conflictos: abuelo dice que le robaron el arma en su casa de campo, madre no lo perdona. Gino tenía tratamiento psicológico por autolesiones previas, pero ni psicólogo ni colegio detectaron alarmas pese a que no quería ir a clases. No hubo bullying confirmado, sino sentimientos internos, separación del padre biológico y exposición a chats violentos en juegos online.
En casa de Gino, la mamá Mabel está destruida y dijo "Dios lo perdone, yo no puedo"; la forrajería familiar abrió por necesidad económica. La tía de Ian (herido) trabaja allí y recibió disculpas de Mabel.