La abuela de Delfina, Pamela, denunció una ola de violencia en la escuela de San Cristóbal, Santa Fe, donde un adolescente de 15 años mató a Ian Cabrera de 13 e hirió a dos más con una escopeta, tras antecedentes de bullying como el tajeo de Delfina en enero por rechazar un grupo y otra agresión en noviembre.
Los agresores previos siguen libres sin juicio, mientras la familia de Delfina debió mudarse por amenazas; el agresor de Ian aparentemente sufría bullying, estaba en tratamiento psicológico y era buen alumno, pero el pueblo carece de atención psiquiátrica adecuada pese a la droga que enferma familias.
Pamela reveló ventas minoristas de estupefacientes en casas, más que kioscos, con allanamientos ineficaces; criticó la impunidad para menores y pidió más psiquiatras en el hospital, ya que la droga genera esquizofrenia y bipolaridad sin internación ni guardia.
La escuela no detectó problemas pese a psicopedagogas; el shock post-ataque movilizó traumas en sobrevivientes como Delfina y hijos de Pamela, que piden no volver por miedo.