En su primera homilía de Semana Santa, el Papa León XIV oró por los cristianos de Oriente Medio y llamó al cese del fuego, afirmando que Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra porque sus manos están manchadas de sangre.
El pontífice rechazó usar la fe para justificar violencia, contrapunto a retórica cristiana de funcionarios estadounidenses. El periodista Darío Menor analizó el mensaje como llamamiento a la paz y reconciliación, recordando impedimento israelí a misa en Santo Sepulcro.