Un revés judicial impide que Agostina Páez, la joven santiagueña detenida en Brasil por gesto racista, salga del país pese a acuerdo de resarcimiento de 50.000 dólares por víctima (tres víctimas, total 120-150 mil). El juez Guillermo Duarte pausó la cautelar hasta martes, cuestionando filtración de conferencia en consulado que generó percepción de impunidad.
La defensa de abogada Carla Junqueira enfrenta críticas de fiscalía por publicidad del monto, lapsus sobre víctimas y pedido disculpas tardío. Páez lleva tobillera desde enero, cambió estrategia rompiendo silencio en medios brasileños, pero juez prohibió más declaraciones. Presentaron habeas corpus para suspender cautelar y posible apelación a Corte Suprema si falla.
Política argentina interviene dividida: Alberto Fernández gestionó con Lula por la chica de 20 años; Marcela Pagano reclamó mérito vía diplomacia parlamentaria y criticó abandono de cancillería. Medios brasileños recortan video solo al gesto racista, omitiendo agresión previa de mozos con gestos obscenos, descartada como provocación.
Familia Páez lucha por reunir fondos para 50% inicial, vive pesadilla con gastos y estrés; no hay impunidad ya que cumplirá pena mínima de 2 años con multa y trabajos comunitarios en Argentina.