El consumo de carne vacuna se desplomó a 47,3 kilos anuales por habitante en el primer bimestre de 2026, el nivel más bajo en 20 años, con una caída del 13,8% por menor producción y precios altos como el asado que subió 67,6%.
La gente opta por pollo y cerdo como alternativas económicas. Vecinos confiesan comer carne una vez al mes o menos por costos elevados.
Estudios confirman el impacto de la crisis en la dieta diaria de los argentinos.