El consumo de carne vacuna por habitante en Argentina cayó un 2,5% en los últimos 12 meses hasta febrero, llegando a 47,3 kilos, el nivel más bajo desde 1920 cuando se registraron 46,9 kilos, según datos de la cámara SICRA.
Los precios subieron más que el doble de la inflación, con el asado entre 18.000 y 24.000 pesos el kilo en Buenos Aires y cortes premium como lomo o bife aún más caros, profundizando la caída que inició en 2018 durante el gobierno de Mauricio Macri y se agravó bajo Javier Milei.
La política económica actual no recuperó el consumo perdido y lo recortó más, sin visos de reversión sin recomposición salarial; las carnicerías no trasladan toda la suba de hacienda por la baja demanda, transformando la crisis salarial en alimentaria.
El pico histórico fue 68,4 kilos en 2008, con declive sostenido pese a inflación global en energía que impacta localmente.