Durante una conexión en vivo desde Tel Aviv, las alertas antiaéreas comenzaron a sonar obligando a la reportera Gaby y a la gente en las calles a evacuar hacia refugios subterráneos. La corresponsal mostró la calma relativa en las calles centrales, con tránsito reducido pero peatones haciendo vida normal cerca del mar Mediterráneo y una autopista principal.
Gaby recorrió con cámara un estacionamiento de shopping utilizado como refugio público, donde la semana pasada se casó una pareja y durmieron familias sin búnkers privados. Explicó que todos los refugios, públicos o de edificios, abren sus puertas sin distinción de nacionalidad, religión o origen, incluyendo argentinos, israelíes, judíos, árabes y cristianos.
En las últimas horas, el norte de Israel sufrió ataques intensos de misiles iraníes y de Hezbollah desde Líbano, con tiempos de alerta de solo 20-30 segundos frente a los 8-12 minutos en Tel Aviv. Mientras hablaban, las alertas tempranas sonaron en celulares, mostrando mapas de zonas amenazadas, y la gente del shopping bajó masivamente a los subsuelos menos 3 y menos 4, equipados con puertas blindadas y carpas.
La reportera siguió indicaciones de guardias hacia áreas más protegidas, destacando que las sirenas suenan al detectar trayectoria de misiles lejanos como los iraníes, pero para ataques cercanos de Hezbollah solo al pasarlos. El equipo transmitió el proceso en tiempo real, con Gaby manteniendo la calma por experiencia previa.