Andrea Bicho, desde Tel Aviv, detalló cómo un mini misil iraní impactó hace horas en una calle a metros de un ciclista que se salvó de milagro sin heridos, mientras todos estaban en refugios alertados por sirenas y celulares. La explosión resonó fuerte, pero el sistema de alertas previas permitió evacuaciones oportunas.
Explicó las diferencias en los ataques: contra Irán hay 3-5 minutos de alerta previa para llegar caminando a refugios a dos cuadras, pero Hezbollah desde Líbano da solo 90 segundos, obligando a correr. En la madrugada, corrió justo a tiempo al refugio público subterráneo bajo una plaza de juegos infantiles.
Reveló una rutina de al menos 10 alarmas diarias, noches en refugios y estrés constante, con sonidos distintos por atacante (Irán alerta celular previa, Hezbollah sirenas inmediatas). No todas las casas tienen refugios privados; hay públicos cada dos cuadras y ley obliga refugios en nuevos edificios.
Contó asistencias psicológicas vía WhatsApp, ayuda comunitaria con comida y médica para quienes viven en estacionamientos, y menciones a Netanyahu como objetivo enemigo. Mostró la plaza donde niños juegan arriba del refugio, con poca gente en calles por alertas constantes.