En Bielorrusia, el régimen de Alexander Lukashenko envía a adolescentes a prisiones por videos de TikTok críticos, golpeados por policías, o a campos de trabajo por mensajes en Telegram.
Nastia y su hermano huyeron a Varsovia porque sus padres opositores, Antonina y Siargei, fueron encarcelados por apoyar a Svetlana Tijanovska en 2020; la madre pasó 5 años en campo de Gomel con torturas y humillaciones.
Tras fraude electoral, protestas reprimidas dejaron miles detenidos; actualmente hay 1.200 presos políticos según Viasna.
Oleg Dobrinev, condenado a 3 años a los 15 por TikToks, sufrió golpizas diarias y aislamiento; ahora en Polonia recibe ayuda del Centro de Solidaridad Bielorruso.
Svetlana Tijanovska desde exilio presiona por liberación de presos y fin de represión con apoyo internacional.