Patricia Gabriela Alcaraz, una mujer de unos 55 años conocida como viuda negra serial, sedujo a hombres adinerados, los drogó con somníferos, les robó y les prendió fuego para matarlos en Perú y Argentina, actuando con ayuda de su hijo Facundo y Claudio González.
En 2020 en Lima, Perú, se presentó como bioquímica adinerada ante un abogado, lo sedujo, lo drogó, robó objetos de valor y quemó la casa con líquido inflamable, pero la víctima sobrevivió gracias a parientes que llegaron a tiempo.
Dos años después, en Buenos Aires en calle Arroyo al 900 de Recoleta, fingió ser la jueza federal jubilada Patricia Mallo, conquistó a un señor de plata, lo drogó y lo quemó vivo, causando su muerte ya que nadie lo salvó esta vez. Arrestada poco después por su gran habilidad como estafadora, alegó enfermedades graves como dolor de hígado y riñón, pero los exámenes en la Corte Suprema confirmaron que estaba sana; aun así le otorgaron arresto domiciliario.
Sin cumplirlo, huyó con Facundo y Claudio González hacia Córdoba, específicamente Río Cuarto y General Cabrera. Allí conoció en un casino a la tercera víctima, el martillero Facundo Castro, apodado Millón por rematar hacienda y manejar una inmobiliaria, amante del turf. Se presentó como experta en bienes raíces, lo sedujo y le propuso negocios truchos para sacarle plata, repitiendo el patrón de sedar y quemar el 18 de febrero de 2023.
Los presentadores cuestionan su "locura" por empezar estos crímenes después de los 50, sospechan de una banda familiar y critican al Poder Judicial por la domiciliaria, mientras los sobrevivientes y la investigación revelan sus movimientos detallados.