Patricia Gabriela Alcaraz, una mujer de unos 55 o 56 años conocida por su verborragia e informada sobre temas como guerras y COVID, es presentada como una viuda negra serial en Cámara del Crimen.
En 2020 en Lima, Perú, se presentó como bioquímica adinerada ante un abogado, lo sedujo, lo drogó con somníferos, le robó objetos de valor y le prendió fuego a la casa con líquido inflamable, con ayuda logística de su hijo Facundo. El hermano de la víctima llegó a tiempo y salvó al hombre, configurando un intento de homicidio.
Dos años después, en 2022 en Buenos Aires, en la calle Arroyo al 900 en Recoleta, se hizo pasar por la jueza federal jubilada Patricia Mallo. Sedujo a un hombre mayor, lo drogó y lo quemó vivo en su casa, causando su muerte esta vez sin que nadie interviniera a tiempo.
Alcaraz utilizaba su elocuencia para proponer negocios lucrativos como gancho, robaba todo de valor y eliminaba rastros quemando las escenas. Su hijo colaboraba en la logística, y su vida previa incluye un hijo y posibles crímenes anteriores aún por desentrañar.
La narración destaca sus denominadores comunes: fingir profesiones de alto nivel, prometer riquezas y actuar sin dejar huellas, comparándola con estafadores pero enfatizando sus homicidios.