Cristhian, hermano de una víctima fatal de la supuesta cocaína Puerta 8 en Gerli, relató que encontró a su hermano tirado tres horas en el piso sin atención de bomberos ni patrulleros, y lo llevó muerto al hospital. En el hospital Fiori Quintero diagnosticaron un paro cardiorrespiratorio por trombosis, pero la autopsia está judicializada en la fiscalía de Avellaneda sin resultados disponibles. Cristhian no puede retirar el cuerpo de la morgue en Lomas de Zamora y critica la falta de respuestas de la justicia.
Teresa, madre de otra víctima, confirmó haber visto bolsitas de droga rosada junto al cuerpo de su hijo en San Martín, quien llegó muerto al Hospital Bocalandro con edema pulmonar y vísceras afectadas según el certificado. Acusó a funcionarios de no saber manejar la crisis y reveló que perdió la vista por estrés relacionado con la droga de su otro hijo.
Julio Ferrari, detenido injustamente por la causa, denunció que la justicia allanó su domicilio en Ezeiza sin pruebas, plantaron lactosa y manitol disfrazada de droga sin fentanilo ni carfentanilo. Afirmó que testigos probaron la inocencia de los detenidos, que el lugar allanado estaba abandonado y que la fiscal Ada Flores Vega pidió votos para condenas. Señala al juez Culotta y fiscal Paolo Estar como responsables de la causa armada que engaña al país.
Los familiares exigen responsabilidades a la justicia federal de Tres de Febrero por las muertes vinculadas a Puerta 8, más de 24 en Zona Sur, y critican la falta de notificación y protección a víctimas.