El panel de Chiche no perdona reproduce un video impactante de una extorsión en vivo orquestada desde una cárcel argentina mediante un celular de un preso. En la grabación, una voz amenaza a la víctima con ir a su domicilio si no paga, mientras otro preso dirige el delito y lo filma todo sin intervención. Los panelistas denuncian el uso indiscriminado de celulares en penales para estafas y extorsiones, como el caso del actor Gerardo Romano y llamadas a la abuela de 93 años de un integrante del programa.
El doctor Baños defiende que presos en preventiva necesitan comunicación para su defensa, pero insiste en que el Poder Judicial debe autorizarlo, no el Servicio Penitenciario, plagado de corrupción donde se compraban favores y teléfonos. Francisco destaca las condiciones infrahumanas en cárceles argentinas, superpoblación y falta de resocialización, contrastando con países como Estados Unidos e Inglaterra donde los celulares son delito.
Leo Vilansky, representante de PyME, irrumpe gritando "cerremos todo" por las fallas institucionales, donde jueces son "invitados de piedra" ante el Servicio Penitenciario. Los abogados coinciden en que el juez de ejecución penal pierde poder frente a la autoridad penitenciaria, que decide cupos y traslados. El debate se amplía a la crisis del país, con PyMEs cerrando, degradación de la calidad de vida y leyes recientes como bajar la edad de punibilidad que no resuelven nada.
Gaucho menciona otra estafa de alquileres temporales en la costa atlántica, donde detenidos engañaron a una víctima que envió plata y recibió foto de una cárcel al reclamar. La sociedad clama por control y mano dura ante la inseguridad, mientras el panel critica que Argentina está en "estado terminal" con instituciones fallidas y pobreza masiva.