Verónica, argentina varada en el norte de Israel cerca de Haifa en Kiryat-Yam, relató la suspensión indefinida de sus vuelos con Ethiopian Airlines, originalmente programados para el 6 y 13 de marzo por la guerra. Rechazó la ruta terrestre por Egipto por miedo y prefiere esperar la normalización de vuelos a Roma y Buenos Aires.
Describió cómo las alarmas del teléfono avisan de sirenas, obligando a refugiarse en el cuarto seguro dentro de la casa de su suegra, incluso a las 3 o 4 de la mañana, por 10 minutos mientras se oyen explosiones interceptadas por la Cúpula de Hierro. Los supermercados y edificios tienen refugios accesibles, y la gente corre a ellos respetuosamente.
La vida es semi-normal: clases por Zoom, home office, pero con aburrimiento especialmente para adolescentes de 13 y 17 años de su familia. Su suegra, cuñada, cuñado y sobrinos no quieren dejar Israel pese a ataques de Irán y Hezbollah desde Líbano, más cercanos en el norte.
Se siente más tranquila viviendo el conflicto de primera mano que viéndolo por TV en Argentina, donde reside en Quilmes, Avellaneda. Accede a info por A24 en español y grupos de WhatsApp, sin entender hebreo.
No está desesperada y esperará vuelos con Ethiopian o buscará otro pasaje, priorizando seguridad sobre incertidumbre.