Venezuela enfrenta desafíos clave para elevar su producción petrolera de un millón a 2-3 millones de barriles diarios y aprovechar la crisis global por el bloqueo del Estrecho de Hormuz. El analista Francisco Marín explica que el principal obstáculo es la generación interna de electricidad mermada, que impide adoptar nuevas tecnologías en el parque petrolero nacional.
El país posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, superando a Irán, Arabia Saudita e Irak, además de estar en el top 5 de gas natural. Ya inician exportaciones de gas licuado a Estados Unidos y planean reactivar el gasoducto con Colombia, pero requiere apoyo de vecinos como Ecuador, Colombia y Brasil para refinerías caribeñas.
La nueva ley de hidrocarburos permite convenios con empresas de Estados Unidos, Europa y la región para simplificar permisos y recuperar infraestructura perdida en dos décadas. Tras la intervención estadounidense el 3 de enero, compañías como Chevron, Repsol y Texaco implementan tecnología, aunque Trump exagera su control directo ya que depende de precios mundiales y grandes inversiones.
El programa Economía fin de semana, conducido por Juan Pablo Lucumí, analiza si Venezuela puede suplir demanda energética de Europa, Asia y América ante precios disparados por tensiones en Medio Oriente, donde su producción cayó de 3 millones de barriles en 2001 a la mitad actualmente, aportando solo el 1% global.