En la Ciudad de Buenos Aires la inflación bajó, pero una familia tipo para ser clase media necesita ganar 2.200.000 pesos mensuales sin contar alquiler.
Siete de cada diez argentinos ganan menos de 1.500.000 pesos, lo que genera dos realidades: una ilusión de prosperidad y la cruda verdad de sacrificios para alquileres y alimentos.
Crece la morosidad en expensas que repercute en consorcios, y la gente compra supermercado con tarjeta de crédito en cuotas, algo incomprensible para visitantes como un amigo español.