Santiago Montag cierra su reporte desde Beirut en el día 16 de la guerra en Oriente Medio, donde los cortes de electricidad limitan el suministro a solo dos horas diarias sin generadores privados, y los que tienen dinero logran tener luz mientras el resto sufre en la oscuridad total.
Describe zonas completamente negras como el Aje, la más pobre de la región con campamentos de refugiados palestinos que también son atacados, sumado a la escasez de gas y nafta por el cierre del Estrecho de Ormuz y fronteras terrestres bloqueadas por amenazas, con camiones atorados y precios disparados.
La vida cotidiana está paralizada con escuelas cerradas o convertidas en refugios, negocios que intentan abrir pese al riesgo en el sur donde muchos no evacuaron por falta de dónde ir, y pilotos valientes que siguen volando al aeropuerto bajo bombardeos constantes.
Montag advierte que la electricidad en su departamento puede cortarse en cualquier momento, confiando en un generador privado, y espera una solución diplomática para bajar las tensiones en este conflicto que involucra a Hezbolá, Israel e Irán.